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Trucos para lucir un pelo perfecto

¿Te preocupa la salud de tu pelo? En esta época del año, nuestro pelo sufre mucho a causa del frío, por lo que es importante cuidarlo como hacemos con nuestra piel. A continuación te damos unos pequeños consejos para lucir pelazo ¡estas Navidades y siempre!

 

1. El agua

Lo primero que debemos tener en cuenta para cuidar nuestro pelo, es la calidad del agua con la que lo lavamos. El cloro afecta a la piel y al pelo, ya que como mínimo los reseca por lo que para solucionar este problema, lo mejor es colocar un declorador en la ducha.

 

2. Champús, acondicionadores y mascarillas

Es importante conocer el estado de salud de tu cuero cabelludo para elegir el champú que cubra tus necesidades, pero….¿cómo? Es muy fácil, abre una raya en tu cuero cabelludo y observa su color, si es:
Rosado: su salud es óptima, sería suficiente usar un champú suave, de uso diario.
Grisáceo: hay falta de riego sanguíneo y el pelo se seca.
Amarillento: tendencia grasa.
Los champús, tintes, acondicionadores y mascarillas convencionales están compuestos por sustancias químicas sintéticas que van desde los conservantes y colorantes a las fragancias o siliconas. El cuero cabelludo es una de las zonas de la piel por donde se absorben más fácilmente las sustancias que pongamos, de manera que si lo que utilizamos es tóxico, fácilmente entrará en nuestro organismo.

En el caso de los champús y los acondicionadores en concreto, la mayoría de las sustancias que lo componen no tienen una función limpiadora o acondicionadora, sino que son colorantes, fragancias o sustancias para generar espuma que tienen como misión vender el producto.

 

¿Qué no deben contener?
Siliconas: su función es dar brillo y facilitar el peinado, pero en realidad no permiten que respire la piel, creando el llamado “efecto bolsa de plástico”. Suele producir picazón, irritaciones y caída del pelo por producir dermatitis seborreica en el cuero cabelludo.
Sulfatos: son detergentes abrasivos, cuya función es producir mucha espuma. Acaban deteriorando el pelo al quitarle sus aceites esenciales y dañar las proteínas responsables de su crecimiento. Si te haces algún tratamiento de queratina…. ¡evítalos si quieres que te dure!.
Parabenos: irritan la piel, afectan al cuero cabelludo en su equilibrio hormonal, provocando la caída del pelo.
Alcohol: seca el pelo.
Colores sintéticos: producen sensibilidad e irritación de la piel.
Fragancias y perfumes: pueden producir irritación.
Propilenglicol (conocido como anticongelante para el coche): irrita y produce reacciones alérgicas.
Dietanolamina y trietanolamina: irritan el cuero cabelludo, provocan reacciones alérgicas, vuelven el pelo seco y quebradizo al destruir la queratina.
Polietilenglicol: es un espesante que quita la humedad natural del pelo.
Lanolina, petróleo y aceites minerales: evitan que los aceites naturales producidos por el cuero cabelludo sean absorbidos por el pelo.

 

La solución son los champús naturales elaborados a partir de productos vegetales que no contengan sustancias tóxicas como colorantes o conservantes sintéticos. Es preferible que no lleven fragancias añadidas ni aceites esenciales, aunque sean ecológicos, y especialmente si lo van a usar niños o alérgicos. Es importante tener en cuenta que cuando se pasa de un champú convencional con siliconas a uno natural se tarda un tiempo en ver el resultado de usarlo, ya que las siliconas del champú convencional tardan semanas en desaparecer a medida que se lava el pelo con el nuevo champú. Al cabo de un tiempo de dejar de utilizar champús convencionales con siliconas y de utilizar un declorador para el agua sabremos como tenemos realmente el cabello y si es seco o graso.

 

3. Aceites naturales

Una buena alternativa a las mascarillas convencionales son los aceites naturales. Los aceites se aplican en el pelo desde una altura media hasta las puntas, de manera que la parte cubierta por el aceite es la más antigua del cabello y, por tanto, la más castigada. Se debe mantener el aceite e el pelo el máximo de horas posible, si se puede, incluso durante toda la noche. Los aceites nutren el pelo y lo mantienen en buen estado gracias a los nutrientes que contienen. Son capaces de sanear el pelo sin cortarlo.

Los más recomendados para nutrir son el aceite de oliva, el de argán y el aceite de coco. También se puede utilizar el de jojoba, que además de nutrir regula el nivel de grasa. La calidad del aceite es esencial. Todos los aceites deben ser ecológicos, de primera prensada y sin refinar y sin ningún aditivo. Podemos experimentar con diferentes aceites e incluso mezclarlos.

 

4. Tintes

Los tintes convencionales y los decolorantes son un castigo para el pelo, ya que suelen ser tratamientos muy fuertes y muy tóxicos que además se utilizan repetidamente y normalmente desde la adolescencia, por lo que en pocos años el pelo suele estar muy castigado.
Una alternativa a los tintes convencionales son los tintes elaborados a partir de pigmentos vegetales y naturales, que cubren perfectamente tus canas y dan el máximo brillo a tu pelo sin dañarlo.
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5. Fijadores para el cabello

Los fijadores para el cabello como la laca, gomina y geles fijadores, son especialmente peligrosos, pueden provocar desde reacciones alérgicas en piel y ojos hasta problemas respiratorios por su forma de aplicación.
La alternativa son los fijadores derivados de vegetales que no contienen sustancias tóxicas y que además de fijar te nutren el pelo y lo cuidan.

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Otros consejos

También es importante conocer unos truquillos que aplicados diariamente nos ayudarán a conseguir un pelo sano, fuerte y brillante:
Cambiar la rutina del lavado, lavándolo de 3 a 4 veces a la semana. Lavarlo a diario nos puede producir tanto sequedad por eliminar el aceite natural de nuestro pelo, como grasa, porque al quitar el aceite, las glándulas sebáceas se estimulan.
Cepillar el pelo 2-3 veces al día estimula la circulación sanguínea del cuero cabelludo, elimina restos de producto y los pelos en fase de caída, lo que favorece el crecimiento del pelo sano y aumenta su brillo.
Cepillar el pelo antes del lavado para evitar los enredos posteriores y facilitando así la acción del champú. Debemos saber que el pelo húmedo es más frágil y tiene mayor riesgo de rotura.
Lavar el pelo con agua tibia, sin frotarlo y que el último aclararlo sea con agua fría porque estimula la circulación sanguínea y cierra la cutícula aportándonos más brillo.
Usar un peine de púas anchas para desenredar el pelo húmedo y empezar siempre por las puntas. Dejar el cepillo, de cerdas naturales mejor, para el pelo seco.
Usar mascarilla o aceites de 1 a 2 veces por semana, dejando actuar entre 5 y 20 minutos después del lavado y sin desenredar el pelo, y si queremos mejorar los resultados, enrollarlo con film y aplicar calor.

Dejar secar el pelo al aire libre en la medida de lo posible  si necesitas secador que sea profesional porque es más potente y reduce los daños. Utiliza siempre protectores térmicos.

Llevar una buena alimentación, con un correcto aporte de vitaminas y proteínas, ya que son un factor importante en la formación de la queratina.
Tomar aceite de onagra o ginkgo biloba puede ayudar a mejorar la circulación y el flujo sanguíneo del folículo piloso.
No exponerse al sol demasiado tiempo sin cubrir el pelo, especialmente en verano y si vas a la piscina utiliza gorros de lycra para proteger tu pelo del cloro.
Reducir el estrés, una de las principales causas de la caída inusual del pelo.

 

Siguiendo estos pequeños consejos y con un poco de paciencia, pronto verás los resultados. Y si tienes alguna duda, necesitas asesoramiento o quieres conocer nuestros productos naturales, te esperamos!!

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